Aquí hay unas cuantas fotos de las maquetas en el metro...
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En todas las catedrales españolas la capilla mayor que ocupa generalmente el ábside del templo ha sido dedicada al rey. El rey patrono de la iglesia por concesión hecha por su santidad, de manera que se le debe un lugar preponderante para los días que asiste a las ceremonias que tienen lugar en el templo máximo. Por eso la capilla que ocupa el ábside de la Catedral de México se llamó la capilla de los Reyes. Esta capilla no estuvo limitada por una reja, como las de las otras capillas; su aspecto quedó visible y el gran altar que se construyó en su fondo fue gozado, como hasta la fecha lo es, por todos los fieles. Apenas una balaustrada de bronce con ángeles que tienen hacheros en sus manos limita el sagrado recinto. Por eso se le designó con el nombre de altar de los Reyes. Un error, muy generalizado, consiste en suponer que este altar se ha llamado de los Reyes porque las efigies de santos que en él aparecen, son de personas ungidas por la realeza.
La Acequia Real era la más importante, conectaba a la ciudad con Xochimilco, en donde se producían la mayor parte de los alimentos. Las trajineras llegaban hasta un costado de la Plaza de Armas, en donde estaban los mercados, y ahí descargaban sus mercancías: frutas, vegetales, maíz y flores. La acequia real entraba a la plaza por la calle que hoy se llama Corregidora y en tiempos del virreinato se conocía como de Meleros o de la Acequia.
A finales del siglo XVIII, la plaza se veía muy diferente, se colocó una reja en forma elíptica, que cerraba buena parte de la plaza, al centro, en 1803, se puso la estatua del rey Carlos IV (“El Caballito”). 
